Europa

Día 1: Madrid por Míriam

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Desde que en febrero de 2008 se inauguró el AVE Madrid-Barcelona, y después de haber sufrido las interminables incidencias de sus obras durante 2007, me «prometí» que algún día aprovecharía el dichoso tren para hacer una escapada. Tenía ganas de volver a Madrid después de 12 años… y después pensé: ¿por qué no alargar el viaje hasta Sevilla? Tengo unos amigos allí que también hacía un montón de tiempo que no veía y que acababan de tener una niña a la que tenía ganas de conocer. Y como me habías contado maravillas de Córdoba y nunca había ido, pensé que sería una buena ocasión para conocer la ciudad. Así que, dicho y hecho, en un plis reservé billetes para una escapada en tren de 6 días. Con más de un mes de antelación y por Internet es fácil comprar billetes del AVE a buen precio. La tarifa webde Barcelona a Madrid, por ejemplo, cuesta 49 euros.

El día señalado llegó y nuestro tren salía a las 9:00 de Barcelona-Sants. ¡Con llegar unos 15 minutos de antelación fue suficiente! El viaje en AVE fue cómodo, aunque tuvimos que soportar algún ejecutivo hablando por el móvil cada dos por tres. A las 12:50 llegamos puntuales a Madrid-Puerta de Atocha. En la estación, nos dirigimos a la oficina de turismo, donde nos informaron de cómo llegar a nuestro hotel, muy cerca de la Puerta del Sol. Y entonces escuché una señora preguntar por la manifestación del día. ¡Vaya! ¡Una experiencia madrileña más!

Plaza Mayor

Llegamos al hotel, dejamos nuestro equipaje y salimos a explorar el Madrid de los Austrias. Una de las cosas que tenía ganas de hacer en esta visita era perderme por Madrid. Anteriormente ya había visitado El Prado y compañía, el Palacio Real, la Almudena y el Retiro, y aunque no descartaba volver a repetir, realmente quería conocer la cuidad. En nuestro paseo observamos las tiendas del barrio, mercerías tradicionales con mantones de Manila espectaculares y pastelerías tentadoras, y llegamos hasta la Plaza Mayor. Me gustó mucho la plaza porticada y sus alrededores porque realmente no tenía la sensación de estar en una gran capital moderna, sino en una ciudad donde el tiempo se había parado… Quizás todo fuese culpa de la llovizna que estaba cayendo, porque me imagino que en mejores condiciones atmosféricas la plaza y sus alrededores serían un bullicio de gente.

Cerca de la Plaza Mayor descubrimos el Mercado de San Miguel y decidí que sería uno de mis lugares favoritos de la ciudad. Me gustaron mucho sus tiendas de delicatessen (aunque tuvieran pinta de no ser nada baratas) y sus puestos para tomar tapas. Lástima que no hubiese sitio para comer, porque todo era realmente tentador. Al final salimos y nos paramos a comer en una cervecería, donde aprovechamos el menú del día.

Mercado de San Miguel

Al salir seguía cayendo una lluvia fina y seguimos paseando por la zona, descubriendo bonitos edificios y algún trampantojo sorprendente… pero de repente se puso a granizar y tuvimos que actuar rápido. ¿Dónde podríamos estar a salvo durante un rato? ¡En un museo! Ubicamos enseguida el Reina Sofía y ahí nos dirigimos… con la mala suerte de que ese día estaba cerrado. Todos los museos de Madrid cierran los lunes, excepto el Reina Sofía, que cierra los martes. En fin. Entre las alternativas museísticas que teníamos, nos decidimos por el museo Thyssen-Bornemisza.

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