Diarios de viaje

Excursión al Koya San desde Kyoto

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El Koyasan (Monte Koya), es una de las tres montañas más sagradas de Japón. Desde Kyoto no es fácil llegar hasta allí, y después de la experiencia, el ir a pasar el día es complicado por la falta de tiempo. En principio si todo sale según lo previsto se tarda unas dos horas y 45 minutos en llegar. Primero hay que coger el tren bala hasta Shin-Ôsaka, luego coger la línea circular de tren hasta la estación de Nanba o Shin-Inamiya y allí coger el tren de la línea Nankai (ojito que aquí no es válido el Japan Rail Pass) hasta la estación de Gokurakubashi de donde sale el funicular hasta el Koyasan. El problema fue que la línea circular de tren de Ôsaka es de lo más liante del mundo (porque en el mismo andén paran las cuatro líneas, así que hay que estar muy atento en que tren te subes y dirección a dónde). Para no liarnos decidimos coger el tren desde la estación de Shin-Ôsaka hasta la estación de Shin-Inamiya ya que paraban allí cuatro de las cinco líneas circulares y en Nanba solo paraba una de la líneas, pero la ley de Murphy quiso que de las cinco líneas posibles fuéramos a subir en la única que no iba hasta Shin-Imamiya. Cuando al final conseguimos llegar a la estación de Shin-Imamiya, el tren ya se había ido y tuvimos que esperar casi una hora hasta que pasara el siguiente tren. En la estación compramos el Koyasan Free Sabic (2.780¥) que es un bono que te incluye el billete de tren, el funicular, los autobuses por el Koyasan y algunos descuentos y obsequios si entras en algunos templos. Atención: no todos los vagones del tren llegan hasta el Koyasan, en el nuestro solo paraban los dos primeros vagones y el resto los fueron desenganchando por el camino. ¡SOBRE TODO PREGUNTAR AL REVISOR EN QUÉ VAGÓN HAY QUE SUBIR!

Piramide de figuritas de tributo funerarias (para los niños muertos!?).

Una vez subidos al tren yo pensaba que ya había pasado lo peor, pero no! Durante la espera y en el tren fui bebiendo agua, mal acostumbrada a poder ir al baño en cualquier sitio, pero el tren que va al Koyasan es el único en todo Japón que no tiene baño!!! Así que tuve que pasar más de 45 minutos con unas ganas de mear insoportables. Encima para más INRI el funicular y el tren están sincronizados, una vez llega el tren a los 5-10 minutos sale el funicular. Así que una vez que llegamos a la estación de Gokurakubashi salí piernas para que os quiero corriendo al baño para no perder el funicular. Por suerte lo conseguí, y cinco horas más tarde de salir de Kyoto por fin llegamos al Koyasan. Como era la 1 del mediodía y a las cinco cerraban todo, nos quedó poco tiempo para visitarlo.

Plano del Okunoin, como veis es bastante grande.

Lo primero que hicimos fue coger el autobús e ir dirección al cementerio Okunoin. El cementerio es un sitio espectacular y tiene un tamaño descomunal, al ser un lugar sagrado todo el mundo quiere ser enterrado allí. A parte de tumbas, lo que más nos sorprendió son los árboles centenarios y el musgo que había por todos los lados. Dentro del cementerio esta el Templo Okunoin Gobyo donde están los restos de Kûkai, el fundador de la rama shingon. Lo más espectacular son las lámparas, dicen que hay más de 20.000 y ver llegar a los peregrinos de la ruta de los 88 templos vestidos de blanco y llegando al final del camino. La ruta de los 88 templos viene a ser como el camino de Santiago y el Okunoin es como la catedral de Santiago.

Peregrinos llegando al Okunoin.

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